Esta semana, las aulas de nuestro colegio vivieron una jornada diferente e inspiradora gracias a la llegada del Proyecto Integra, una iniciativa orientada a promover la empatía, el respeto y la inclusión dentro de nuestra comunidad educativa.
A través de este programa, los estudiantes pudimos comprender de cerca cómo es la rutina diaria de las personas con diferentes tipos de discapacidad. La actividad dio comienzo con una amena charla informativa en la que profesionales del proyecto nos explicaron los conceptos clave sobre accesibilidad y los retos cotidianos a los que se enfrentan muchas personas.
Sin embargo, el verdadero aprendizaje llegó cuando la teoría dio paso a la práctica: nos dividimos en grupos para participar en tres talleres vivenciales centrados en discapacidades visuales, auditivas y físicas.
Durante estas dinámicas, el alumnado asumió el desafío de realizar tareas cotidianas en situaciones simuladas. En el taller de capacidad visual, intentamos guiarnos e identificar objetos cotidianos con los ojos vendados; en el de capacidad auditiva, nos comunicamos mediante lengua de signos y lectura labial para superar distintas pruebas; y en el de movilidad física, sorteamos circuitos de obstáculos desplazándonos en silla de ruedas o utilizando muletas.
Gracias al Proyecto Integra, no solo aprendimos a valorar la importancia del diseño accesible, sino que descubrimos que la verdadera inclusión empieza por ponernos en el lugar del otro. Volvemos a las clases con una mirada renovada, más empática y con el compromiso de hacer de nuestro centro un entorno donde todo el mundo sume.
























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