Desde el primer día de cole allá por el mes de septiembre, la pregunta más repetida a lo largo del curso ha sido "¿Cuánto falta para ir a Somalo?" así que cuando arrancamos la hoja de mayo del calendario y vimos el mes de junio asomar... comenzó la esperada cuenta atrás.
Y como se preveía, la larga espera merecía la pena. Con los nervios a flor de piel y nuestras mochilas cargadas de sacos de dormir, peluches, pistolas de agua... y todo lo necesario para una aventura en plena naturaleza, nos montamos en el autobús despidiendo a unas familias que veían partir a sus pequeños grandes aventureros.
Al llegar, repartimos las habitaciones entre el "Equipo Capibara" y el "Equipo Súper Estrellas". Extendimos nuestros sacos de dormir (incluso alguno se metió para ir probándolo), almorzamos en el patio y ya con energía, nos fuimos de paseo por los alrededores. Aprendimos sobre plantas, frutos, energías renovables... fue una auténtica clase de conocimiento del medio "en el medio".
Llegamos agotados, pero pronto recargamos pilas con la rica comida que nos estaba esperando. Y así, mirando cada dos minutos al cielo y pidiendo que por favor saliera el Sol, fuimos alternando charlas, balones y todos tipo de juegos y bailes que iban surgiendo. Finalmente nuestras súplicas tuvieron éxito y `pudimos aprender sobre "El Sitio de Logroño, San Bernabé y toda su historia"; eso sí, con nuestros bañadores puestos y las pistolas de agua preparadas para después recrear la batalla (en la que todos éramos los ganadores logroñeses, claro). Fue una guerra de agua de lo más divertida y glamurosa (incluso teníamos agua templada).
Una vez secos, continuamos un ratito de juego, manualidad en inglés (diseñamos nuestros propios marcos para la foto de equipo), cena y ¡a mover el esqueleto! (alguno estaba taaaaan agotado que observaba bailar a sus compañeros soñando ya con la cama). Así entre cepillos de dientes, pijamas y "acordaros que hay que ir al baño antes de meternos en el saco"... nos fuimos a dormir.
A la mañana siguiente con las pilas recargadas, aseados y mochilas con todo (bueno, o con algo) dentro, nos fuimos a desayunar y a dar los buenos días en la capilla. A continuación... otra gran sorpresa nos esperaba ¡hicimos taller de cianotipia!. Creamos nuestros diseños, las profes echaron "producto mágico", los tendimos para que secaran y tachánnnnn grandes obras de grandes artistas. Un ratito de juego, comida y... la aventura llegaba a su fin, porque el autobús nos esperaba para llevarnos de vuelta al cole.
Grandes momentos para el recuerdo. Gracias Somalo por tanto y ¡hasta la próxima!






































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